domingo 27 de marzo de 2011

Tu olor...

El apetecible rastro de tu alma,
el susurro de tu encanto.
El hechizo blanco y negro
de mi corazón.

Es dulce como el azúcar,
profundo como el vino tinto
y tan rico
como el pan casero de mi infancia.

Al despertar te encuentro

aunque no estas,
te encuentro en mi almohada.
Al anochecer me duermo
con tu aroma en la memoria
y con mi nariz en tu espalda.

Tu olor es embriagante,
es sofocante,
es irrepetible como tus ojos.
Tu olor sabe a todo lo que me gusta.

El olor de tus senos y tu cadera,
de tus piernas delicadas,
de las gotas de placer que resbalan
entre tus muslos,
a centimetros de tus labios y los mios
y de tus manos sudadas.

El olor de cada madrugada,
hueles a café,
a durazno, a tierra mojada,
hueles a hierbas finas, a incienso,
a madera y luna llena;
tu olor es delicioso
y más
cuando me amas.

Mario Lazos

Dolor Ajeno

Será natural quizá
sentir pena ajena.
Recordar el llanto desconsolado
de las madres
que incineran a los hijos muertos
por el arrebato del destino.
Estremecerse sin querer
mientras se ve al prójimo
cargar con su cruz.

Sentir dolor por el miedo
que sacude los huesos
de la sociedad.
Ver niños morir de indiferencia
mientras los devoran zopilotes de publicidad.
Ser testigo inútil de un mundo
que se muere
gracias a los avances de la humanidad.

Dolor por los seres sin voz,
por los que no pueden reclamar sus derechos.
Por los verdaderos dueños
de este hogar;
dolor por el injustificable acto de lastimar
solo por gozar.
Por los animales,
por todos los seres sintientes
que no se salvarán
de la mano del hombre y su maldad.

Dolor ajeno por los viejos
que vieron pasar la vida
sin que la vida los haya visto.
Por despertar y seguir soñando
con el tiempo que se fue.
Dolor ajeno por las lágrimas
de los inocentes que quisieron
nacer.

Dolor ajeno y solo eso
que mas da.

Mario Lazos

Escribir

Es como flotar mentalmente y usar los dedos para sostenerse.

Es seleccionar del remolino de palabras: la forma precisa de decir lo que se piensa, lo que se siente y lo que se observa; es también decir lo que no se piensa, lo que nunca se ha sentido y lo que se imagina.

Es quitarse la ropa en público. Es verse desnudo frente a muchos. Es abrir puertas y ventanas. Es quitarse el vendaje y dejar curar las heridas con el viento.

Es decir tus miedos sin que se eliminen. Es dejarte ver entre palabras.

Escribir es bueno para todos pero interesante para pocos. Escribir es también decir lo que se quiere escuchar. Pensar lo que se va a escribir, ese es el dilema.

Escribir...¿Qué puedo decir?


Mario Lazos

jueves 5 de noviembre de 2009

Erótico

Que excita el apetito sexual.
Como darte un masaje.
Como los dedos de mis manos cuando
recorren tu espalda;
cuando presionan suavemente tu piel y
se aprenden de memoria tus huesos.

Erótico como tu cuello,
tus cabellos y la curva de tu columna.
Tanto como mi respiración detrás de ti,
mientras tu piel se enchina y tus ojos se cierran.

Erótico besando tus tobillos y ascendiendo;
masajeando tus pies cansados;
mordiendo cada centímetro de piel,
mientras tu respiración se hace profunda y se agita.

Erótico como tu figura desnuda,
tranquila, posada boca abajo frente a mi,
arrodillado a tus espaldas
sentado sobre ti,
con tus caderas en las manos.

Erótico como darte un masaje,
olvidarnos del tiempo,
y si nos da apetito,
repetimos el momento.

Erótico o lo que tú quieras.

Mario Lazos

martes 6 de octubre de 2009

Heridos


No estamos enojados, estamos heridos.
Heridos de amistad innecesaria,
de besos frustrados,
de miradas falsas.

Mis palabras, mis promesas de dejarte atrás,
tus esperanzas de olvidarme,
los besos que te dan y que no son los mios,
las manos que te tocan y que son ajenas,
las noches sin ti,
no estamos enojados por eso,
estamos heridos de ausencia.
No te extraño como imaginas,
porque no imaginas cuanto te extraño,
ojalá sintieras la manera en que me golpea el pecho
cuando pienso en ti,
la sonrisa nerviosa que me enmascara el rostro
cuando te veo,
ojalá pronto entendamos
que no estamos enojados corazón, estamos heridos.

A tu vida le faltan besos de verdad,
a la mia le faltan dias contigo,
déjame curar tus heridas y sanar las mias,
déjame una tarde contigo
para que no vuelvas a irte vida mia.
Créeme, no estamos enojados,
estamos heridos,
heridos de ausencia,
de falta de paciencia,
de extrañar.

Mario Lazos


jueves 6 de agosto de 2009

Me Gusta Más...




Ya me cuesta trabajo escribir,
no hay muchas palabras tristes por ahí;
han dejado de bailar con el tango triste,
mis ideas se han vuelto realidad;
ya no hay noches de melancolía
entre letras bipolares,
ya no duelen los teclados,
ya no hay medio dia desvelado,
ni sábados borrachos.


No hay canciones que duelen
y las que dolían me aburren,
ya no estás en todas partes
ya no te vas de mis noches
porque ya amanezco sin ti
y me gusta, me gusta sentir
que asi sí puedo vivir.


Se me olvidó realmente tu rostro,
tus gestos, tu aroma, el tono de tu voz,
ya no tengo diálogos inconscientes contigo
te estas desvaneciendo con las horas
que mas ocupado estoy,
y me gusta, me gusta más.
Me gusta más que tu ojos
y tu boca,
que tu piel y tu cintura
que tus caderas y rodillas
entre mis brazos
me gusta más
mi vida sin ti.


Mi vida sin ti,
me gusta más asi,
diciendo Mi vida,
sin ti.


Mario Lazos

viernes 3 de octubre de 2008

DUELE QUE DUELA...

Duele, lastima, molesta.
Buscar una señal en este camino despoblado,
malinterpretar tus palabras, gestos, silencios,
pretender encontrar un "te amo" cuando dices "adiós".

Buscar y encontrarte igual,
y yo igual,
tratando de ser otro pero el mismo,
con la necedad permanente de un sediento,
que busca detrás de la montaña
el río donde te bañas,
porque lejos de querer aguar para beber,
quiere verte.

Duele, toda la noche,
cuando no me piensas, cuando estoy en esta sala de espera,
cuando no me consideras,
cuando tan necesitado de un gesto, tu no volteas.

Duele mucho,
tu tan interesada en mi salud
y yo en tu vida;
tu tan interesada en mi familia,
y yo en hacer una contigo,
tu tan interesada en ti
y yo también.

Lastima,
tu en los labios equivocados,
de la mano equivocada,
con el futuro erróneo,
tan sonriente, tan feliz,
tan tranquila,
y yo tan convencido
de que eso no es para ti.

Molesta,
mi tiempo, mi sueño, mi alegría,
puesta en la espera
de una señal,
mi orgullo en la nevera,
mis esperanzas en las hojas de este otoño
que me sabe a invierno.

Duele, duele cuando sabes que duele
y no te detienes,
duele saber que duele,
aceptar que estoy bien con todos
menos conmigo
y menos contigo.

lunes 29 de septiembre de 2008

Aquel beso...


En el circulo del silencio,
mis ojos clavados en tus labios,
la manos apretadas contra mis nervios,
tu mirada puesta en mi boca.

Se pausa la respiración,
cámara lenta y un sin fin de emociones,
robo centimetros y le gano paso a tu resistencia,
mis manos estan ahora puestas en las tuyas,
siento como accedes al inevitable encuentro de suspiros.

No puedo creer que estoy ahí,
siempre estuve a medio metro de distancia,
conteniendo las ganas de abrazarte a mi vida,
de besarte hasta dormirte en mis brazos,
de acariciar tu piel con los labios.

Ambas bocas se encuentran,
el sabor dulce de ti,
el beso lento, sin respiración,
pausado, saboreado,
tomando tu rostro y tu cabello,
metiendome más en tu boca,
los ojos cerrados,
concentrados en la miel que prueban.

Una pausa, me retiro lentamente,
abrí los ojos para ver como te ves cuando duermes,
el rostro limpio y relajado, una lígera sonrisa,
así debes verte por las noches,
definitivamente si,
quiero besarte toda la vida.

Abre los ojos para ver,
como se ve un hombre que,
definitivamente si,
quiere besarte toda la vida.

Mario Lazos

sábado 27 de septiembre de 2008

Ebrio...


De aquí para allá,
sin cesar, sin parar, sin pensar,
de aquí para allá,
por las calles de la nostalgia.

Sin razón, sin intensión de diálogo,
con el único propósito de beberte
en el amargo enlatado que se deshecha
por la tubería del olvido.

Con la única intensión de amargarme la boca
con el aguardiente de tu nombre,
el dulce licor de tu olvido,
y la cruda intensión de pensarte
como la dolorosa migraña del pasado.

No bebo para olvidarte,
sino para recordar que me dejaste,
que dijiste adiós cuando yo decía bienvenida,
bebo para no decir tu nombre cuando mas lo extraño,
bebo para tener el valor de alejarte cuando tengo ganas de llamarte.

Vete de mi,
recuerdo sin lógica de mi agonía,
vete para siempre de mi vida,
vete para no extrañar las noches de tu compañía,
vete para que cuando vuelvas no hayan rencores,
no existan pausas, ni pasados, ni dudas,
vete para que cuando vuelvas,
me quieras todavía.

Mario Lazos