martes 19 de agosto de 2008

¿Qué más puedo decir?


Y que más puedo decir, si todo lo han dicho mis ojos...
Si no eres capaz de encontrar tu figura junto a la mía,
si no puedes ver el futuro que yo veo,
si no tiembla tu voz cuando dices te quiero,
si te parece abrumador nuestros silencios,
qué más puedo decir sino es adiós,
aunque no sea lo que espero.

Que más puedo decir para que me creas,
para que entiendas,
para que veas,
que no estoy furioso porque te vas
sino porque no me llevas,
que ya no puedo detenerte
porque las fuerzas que tenía me las daban,
los besos que me estás negando,
porque la inspiración de mis palabras
estaban precisamente
en las lineas de tus manos.

Como decir y como explicar
todo lo que duele,
como contarle al mundo sordo
lo que no dicen mis labios,
como aceptar al destino
cuando fue el mismo que te puso en mi camino
y hoy me deja sin mi
por querer estar contigo.


Que es lo que necesitas, que es lo que quisieras,
que más puedo decirte para que regreses,
dimelo y te lo digo, dimelo y te lo repito,
porque yo ya no pienso,
ya no entiendo,
ya no puedo,
estoy seco de ideas,
para que me escuches,
para que me leas.
Para que me busques,
para que me veas,
para que me quieras,
o por lo menos,
o tan siquiera,
para que me quieras.

Mario Lazos

2 comentarios:

Laura dijo...

Hola Mario, espero estes de maravilla, sabes, yo leo y releo cada uno de tus escritos y no me canso por que simplemente son mas que maravillosos. este no lo habia leido y esta como todos, hermosos, felicidades por cada una de esas letras que plasmas, sinceramente son hermosas.que pases buen dia.








oooO
(....).... Oooo....
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.._)..... )../....
.......... (_/.....
por aqui pase yo



Laura


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τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs®
cσρчяιgнτ ©2008 Laura

Patricia Cabrera dijo...

"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio."
Carlos Ruiz Zafón (El Juego del Ángel)