domingo 27 de marzo de 2011

Tu olor...

El apetecible rastro de tu alma,
el susurro de tu encanto.
El hechizo blanco y negro
de mi corazón.

Es dulce como el azúcar,
profundo como el vino tinto
y tan rico
como el pan casero de mi infancia.

Al despertar te encuentro

aunque no estas,
te encuentro en mi almohada.
Al anochecer me duermo
con tu aroma en la memoria
y con mi nariz en tu espalda.

Tu olor es embriagante,
es sofocante,
es irrepetible como tus ojos.
Tu olor sabe a todo lo que me gusta.

El olor de tus senos y tu cadera,
de tus piernas delicadas,
de las gotas de placer que resbalan
entre tus muslos,
a centimetros de tus labios y los mios
y de tus manos sudadas.

El olor de cada madrugada,
hueles a café,
a durazno, a tierra mojada,
hueles a hierbas finas, a incienso,
a madera y luna llena;
tu olor es delicioso
y más
cuando me amas.

Mario Lazos